Mientras tanto, Eva se dispuso a preparar sus cosas para, como cada día, asistir a sus clases en la universidad. Miró el reloj, se le estaba haciendo tarde. Así pues, se vistió apresuradamente cogiendo lo primero que pilló del armario. Combinando unos vaqueros grisáceos con una camiseta verde a juego con sus ojos y sus deportivas nike, sus favoritas, en realidad las únicas que tenía, las únicas que habían sobrevivido al desastre. De pronto las imágenes volvieron a su mente, eran tan duras como su pasado, y tuvo que sentarse en el borde de la cama para no desmayarse. De nuevo volvió a ver todo aquel horror, a revivir aquella pesadilla que se había llevado todas sus ilusiones de entonces y todo lo que le importaba. Se imaginó los ojos de sus padres llenos de horror y de desolación al ver que no podían hacer nada. Al ver que todo estaba acabando para ellos. Eva aún no lograba entender porqué la tragedia se había ensañado con sus padres, porqué ella había sobrevivido a aquel espanto y sobretodo por qué no había podido apagar aquellas llamas a tiempo. El incendio lo devoró todo, como un niño hambriento devora su bocadillo a la hora del recreo. Había pasado mucho tiempo ya desde aquello y aún no podía dejar de maldecir aquella noche, en la cual la malta suerte quiso que él también estubiera allí. En aquel instante toda su vida debió de pasar por sus ojos y ella no había podido salvarlo, ni siquiera verlo por última vez, escuchar sus últimas plegarias ni decirle te quiero por última vez. Aquella noche cuando llegó ya era demasiado tarde y su destino estaba escrito.
Todavía tambaleandose, Eva sacudió su cabeza para espantar todos aquellos fantasmas del pasado, cogío su cazadora de piel, el bolso y la carpeta de clase, abrió la puerta y se fue.
Mario apuró su café y se encaminó al baño. Cogió un poco de gomina y se peino. Aquella mañana era importante para él. Tenía una entrevista de trabajo. Su primera entrevista desde que llegó a esa ciudad. Lo tenía decidido si no lo cogían allí volvería a estudiar, se matricularía en una facultad, tal vez en la de periodismo. Siempre le había gustado todo lo relacionado con el deporte y los medios de comunicación y su sueño era ser periodista deportivo. Se concentró en la entrevista. La verdad es que no tenía un curriculo muy extenso. Su experiencia se reducía a camarero en un bar de copas y a alguna vez hacer "chapuzas" en casa de sus colegas y a algun que otro curso del inem. Sonrió en el espejo ensayando su sonrisa más amable y salió del baño dispuesto a comerse el mundo, aunque tal vez, bien pensado, el mundo se lo comiera en cuestión de media hora a él.
viernes, 14 de mayo de 2010
jueves, 13 de mayo de 2010
Cerró los ojos y al instante el sueño lo atrapó entre sus redes. Estaba demasiado cansado, agotado. Desde que se había mudado su vida había sido un trajín. Buscando trabajo a cada instante, en cada sitio, sin obtener ningún resultado. Estaba harto y cansado. Le habían dicho que aquella búsqueda no sería empresa fácil y había resultado ser cierto. Hacía solo unos días que había tomado una nueva decisión. algo que estaba a punto de cambiar su vida.
De pronto sonó el despertador. Eva se levantó y como cada día se encaminó al baño para darse su matinal ducha. Le esperaba un día duro. Como todos lo eran desde que se había matriculado en la facultad. Eva sabía que su carrera sería dificil, de echo sus amigos se lo habían advertido, pero le daba igual, ser escritora era su sueño y aquel era el camino más corto para conseguirlo. Había vuelto a soñar con él, con todo lo que había sucedido aquel día. ¿Y si tal vez lo hubiera podido evitar?, ¿Tal vez huir no bubiera sido la opción adecuada?.Sí, definitivamente necesitaba más que nunca esa ducha. El agua caliente la ayudaría a enfrentarse a su vida un día más y disiparía las pocas dudas que empezaban a formarse en su cabeza. Abrió el grifo y dejó que el agua recorriera su bonito cuerpo como años atrás él también había hecho. En aquel mismo momento, justo en la otra punto de la ciudad, sonó el despertador en casa de Mario. Mario miró a su alrededor. Todavía no se había acostumbrado a su nuevo hogar, a aquella habitación tan diminuta. Y por un momento la nostalgia le invadió por completo. Echaba de menos su antigua casa, su bonita habitación con paredes verdes. Sabía que nunca podría volver a allí. El dolor sería insoportable y además hacía tiempo que se había ido huyendo de su pasado, escapando de aquel recuerdo. Después de mucho pensarlo había tomado aquella decisión. Nunca volvería allí. Jamás pisaría de nuevo aquella casa ni tampoco aquel pequeño pueblo. Sí, estaba seguro, aquella había sido sin lugar a dudas la mejor decisión.
De pronto sonó el despertador. Eva se levantó y como cada día se encaminó al baño para darse su matinal ducha. Le esperaba un día duro. Como todos lo eran desde que se había matriculado en la facultad. Eva sabía que su carrera sería dificil, de echo sus amigos se lo habían advertido, pero le daba igual, ser escritora era su sueño y aquel era el camino más corto para conseguirlo. Había vuelto a soñar con él, con todo lo que había sucedido aquel día. ¿Y si tal vez lo hubiera podido evitar?, ¿Tal vez huir no bubiera sido la opción adecuada?.Sí, definitivamente necesitaba más que nunca esa ducha. El agua caliente la ayudaría a enfrentarse a su vida un día más y disiparía las pocas dudas que empezaban a formarse en su cabeza. Abrió el grifo y dejó que el agua recorriera su bonito cuerpo como años atrás él también había hecho. En aquel mismo momento, justo en la otra punto de la ciudad, sonó el despertador en casa de Mario. Mario miró a su alrededor. Todavía no se había acostumbrado a su nuevo hogar, a aquella habitación tan diminuta. Y por un momento la nostalgia le invadió por completo. Echaba de menos su antigua casa, su bonita habitación con paredes verdes. Sabía que nunca podría volver a allí. El dolor sería insoportable y además hacía tiempo que se había ido huyendo de su pasado, escapando de aquel recuerdo. Después de mucho pensarlo había tomado aquella decisión. Nunca volvería allí. Jamás pisaría de nuevo aquella casa ni tampoco aquel pequeño pueblo. Sí, estaba seguro, aquella había sido sin lugar a dudas la mejor decisión.
miércoles, 12 de mayo de 2010
ÉL
Mario miró la hora del reloj era medianoche y no conseguia dormir. Solo era capaz de pensar en una cosa: en ella, en cómo ella se había ido de su vida para nunca volver, desapareciendo sin dejar ningun rastro de su mera existencia. De pronto una caprichosa lágrima se asomo a sus ojos verdes.Estaba llorando. Había pasado mucho tiempo pero todavía no había logrado olvidarla y estaba seguro de que nunca la olvidaría. Tan especial era para él, tan única, que solo podía preguntarse una y otra ¿Por qué? ¿Por qué aquella chica había desaparecido sin decirle nada?, ¿Por qué él había sido tan cobarde?. Muchas veces pensó en decirle que moría por ella. Que ella era toda su vida. Que su sonrisa era lo más bonito del mundo. Sin embargo, nunca fue capaz de hacerlo, quizá por miedo de recibir un no, tal vez por temor a su rechazo. Ahora ya era demasiado tarde. Ella había desaparecido, simplemente se había desvanecido y con ella el azul de sus ojos y su bonita sonrisa. Aquella sonrisa que se había clavado en su cabeza y en el fondo de su corazón y que parecía empeñada en no abandonarlo nunca. Mario le dio la vuelta a la almohada, le gustaba el lado frio sino no era capaz de dormir, y probó de nuevo a intentar conciliar el sueño, aunque sabía que no podría escapar de volver a soñar con ella.
martes, 11 de mayo de 2010
relato
Ella se incorporó de la cama. Acaba de oirlo otra vez, es más lo había sentido. No sabía lo que era. Solo sabía que no era la primera vez que sentía aquello.¿Acaso sería miedo a volver a estar sola?, o ¿era tal vez aquel sentimiento de tristeza que en ocasiones la invadía por completo?. No podía decirlo, simplemente no lo sabía. Hacía mucho tiempo que estaba sola. Hacía mucho que había perdido las ganas de vivir y con ello las ganas de soñar.Ya no tenía esperanzas ni siquiera un clavo ardiendo al que aferrarse. Desde aquel día 7 ya nada era igual en su vida, ya no era la misma desde aquel momento. Y curiosamente, mientras estaba pensando esto, recordó cuando había empezado a sentir aquella extraña sensación: fue la noche de aquel día 7
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